P: Parece que últimamente todo lo que tiene que ver con la magia y el misterio está de moda, ¿a qué cree que es debido?
R: La época moderna ha acabado con el sentimiento trascendente que ha acompañado al hombre durante milenios. El hombre actual se ha quedado solo y colgado en el vacío espiritual, y necesita aferrarse a lo misterioso, lo oculto y lo mágico, para apagar la angustia vital que le atenaza.
P: ¿Considera que muchos hechos, supuestamente misteriosos, tienen una explicación científica?
R: Depende del hecho, algunos tendrán, con el tiempo, explicación científica, otros serán explicados con otras formas de pensamiento distintos a la ciencia actual, y muchos no serán explicados nunca porque suelen ser supercherías y supersticiones.
P: ¿Hasta qué punto pesan las artes mágicas en una ciudad como Toledo?
R: En la actualidad nada. El pasado mágico de la ciudad es historia.
P: Cábala, alquimia, nigromancia,… ¿Cree que ha influido positivamente en Toledo su vinculación con las artes mágicas?
R: En tiempos pasados, la ciudad de Toledo fue el reino de lo mágico. En los siglos XI, XII, XIII y XIV vinieron muchos estudiosos a esta ciudad a empaparse de sabiduría. En aquella época, Toledo fue muy importante, y su fama trascendió las fronteras europeas.
P: Desde su punto de vista, ¿cuál sería la seña de identidad del Toledo mágico?
R: Creo que hubo tres hitos importantes:
la Cueva de Hércules,
La Mesa de Salomón y el famoso libro mágico por excelencia, el llamado Picatrix, del que bebieron posteriormente la mayor parte de los grimorios y libros mágicos del Medievo y del Renacimiento.
P: En los últimos años ha publicado varios libros sobre magia y enclaves mágicos, ¿qué encontrará el lector en su último libro ‘Historia de la magia en Toledo’?
R: Un estudio exhaustivo sobre las artes mágicas en la ciudad desde la protohistoria hasta el año 1600. El trabajo realizado es tan completo que, creo, pronto se convertirá en un libro de referencia sobre lo mágico en la ciudad de Toledo.