Pero el camino de la catedral sigue abriéndonos de par en par sus más escondidos secretos y revelándonos las múltiples posibilidades que nos brinda la vida y cómo se puede cambiar el destino o azar. Si bien, el destino es inexorable y la muerte nos aguarda, precisamente en la casilla nº 58.
En fin, una investigación cuya trabajo demuestra que esta catedral atesora un simbolismo extraordinario legado por los constructores de templos ojivales, lo que la convierte en una de las más importantes del mundo en este sentido y que se irá demostrando en cuadernos posteriores.
En "El Círculo alquímico", de Francisco Gómez Escribano, la aparición de un fresco antiguo en las obras de restauración de la
capilla de San Ildefonso de la catedral de Toledo, hacer poner al Arzobispado en contacto con la UNED para pedir asesoría. La universidad envía a Carlos, un profesor que empieza a trabajar en la capilla junto al canónigo obrero encargado de la restauración. La obra va aglutinando a su alrededor un elenco de personajes diversos que, de algún modo, se sentirán fascinados por el fresco.
John Turner, un detective que sirve los intereses de un mafioso de Nueva York, conseguirá integrarse en el equipo, al principio con intenciones oscuras. Pero el destino propicia que se enamore de Reham, amiga de la hermana del profesor de la UNED, pasando a desempeñar un rol distinto. Carlos consigue restaurar el fresco, que fascina a todo el grupo por su belleza y por su simbología alquímica. Y a partir de ahí comienza un viaje iniciático que afecta a cada uno de una forma distinta. El fresco les hace viajar hasta Jerusalén, a El Cairo y, de nuevo, a Toledo, para cerrar un círculo en la que fue la capital de las tres culturas. Después de esto, sus vidas no volverán a ser las mismas.
El útlimo libro es "El canon del alarife de Illescas", de Wilfredo Mariñas Guerrero. A principios del siglo XIII se construyó en
Illescas (Toledo) la iglesia parroquial con advocación a la Asunción de Nuestra Señora de Santa María. Comienza un prolongado periodo de paz, consolidada la reconquista del antiguo reino toledano y trasladada la frontera más al sur.
El constructor, a quien la villa ha honrado con ese encargo, aprovecha las técnicas constructivas y la mano de obra de los derrotados mudéjares, que se resisten a marcharse. Los combina eficientemente con el románico de los conquistadores, y los cálculos de unas matemáticas transmitidas desde la Grecia clásica.
En la cara sur de la torre el constructor medieval, el Alarife de Illescas, entrelaza un código que descifra un milenario mensaje estético y a la vez es una muestra de su religiosidad, es el canon remozado en una muestra de cristiandad.
Descifrar ese mensaje nos lleva a transitar por los conocimientos matemáticos, geométricos y humanísticos, propios de un período excepcional en la cultura española, el Toledo de las tres culturas, donde conviven: los transmisores del pensamiento griego, los musulmanes, con los traductores por excelencia: los judíos y los mozárabes, en un entorno dominado por los conquistadores cristianos.
EDITADO POR LA JUNTA DE COMUNIDADES COMO CATÁLOGO DE SU EXPOSICIÓN
EL PINTOR TOLEDANO JUAN CORREA DE VIVAR YA TIENE SU PROPIA MONOGRAFÍA
Con motivo de la exposición «Juan Correa de Vivar 1510-1566. Maestro del Renacimiento Español», instalada en el Museo de Santa Cruz de Toledo conmemorando el 500 aniversario del nacimiento del pintor, el gobierno de Castilla-La Mancha ha editado un catálogo llamado a convertirse en una referencia bibliográfica obligatoria sobre este artista, considerado uno de los más importantes representantes de la estética renacentista española del siglo XVI.
La ausencia hasta el momento de exposiciones y publicaciones monográficas sobre este artista, nacido en la localidad toledana de Mascaraque, convierte en una publicación única a este catálogo.
Más de una decena de estudiosos han participado en la redacción de este libro que ha sido coordinado por la comisaria de la exposición y jefa del departamento de Pintura Española hasta 1700 del Museo del Prado, Leticia Ruiz Gómez.
El presidente de Castilla-La Mancha, José María Barreda, es el autor del texto de presentación del libro, que se complementa con los estudios de Leticia Ruiz Gómez, Isabel Mateo y Pilar Fernández Vinuesa sobre el contexto histórico y artístico que rodeó la trayectoria de Correa de Vivar, así como de su importante producción de retablos.
Acompañando a los textos, en el catálogo aparece el análisis y las fotografías de las 41 obras que están presentes en la exposición del Museo de Santa Cruz y que han sido cedidas por el Museo del Prado, algunas de ellas depositadas en el propio museo toledano, la Iglesia Católica y Patrimonio Nacional, así como diversos coleccionistas privados.
La muestra dedicada a Correa de Vivar se puede visitar en las seis salas de exposiciones temporales del Museo de Santa Cruz hasta el 10 de febrero.
En la primera de estas salas destaca el «Retablo de la Natividad» del Monasterio jerónimo de Guisando (El Tiemblo, Ávila), compuesto por ocho tablas y perteneciente al Museo del Prado. La segunda sala está dedicada a las advocaciones marianas, mientras que en la tercera se exhibe el frontal del Altar del Terno de la Fundadora, del Real Monasterio de las Descalzas Reales; el dibujo de «La Crucifixión», atribuido a Correa y procedente del Prado.
Las personas interesadas en conseguir un ejemplar de este catálogo lo pueden hacer en el Museo de Santa Cruz o a través de la página web www.quijote.es al precio de 20 euros.
FALLECE EL ACADÉMICO Y ESCRITOR TOLEDANO
EN MEMORIA DE DON JULIO PORRES MARTÍN-CLETO
Había nacido en la plaza de Zocodover en el mes de mayo de 1922. Su casa estaba en la fachada que mira por frente al Arco de la Sangre, unos pisos por encima del ya desaparecido café Español. Esto de nacer en Zocodover, dicho de un toledano, ya es mucho decir. En la misma plaza estaba el negocio regentado por su padre, Julián, una ferretería que fundaron sus abuelos paternos, llegados a Toledo desde el valle de Mena, allá en el norte de Burgos. Su infancia y su primera juventud, hasta los 14 años, le permitieron observar el pulso de su ciudad desde un puesto de privilegio, la plaza comercial sede del mercado, el lugar de paseo, el escenario de los actos públicos, el verdadero corazón de aquella capital de provincia castellana.
Fue hijo de Julián Porres de la Presilla y de María Nieves Martín-Cleto Bandrés. La familia materna estaba vinculada al mundo del derecho y la administración pública, puesto que su abuelo D. Buenaventura Martín-Cleto era Secretario Judicial, y su tío Emilio Martín-Cleto, funcionario de Hacienda, donde culminó su carrera como Tesorero; él se hizo cargo de su educación al quedar huérfano de padre en 1936.
Realizó sus primeros estudios en el colegio de D. Zacarías de San Vicente, en el callejón de Menores. Ingresó en el Instituto de Enseñanza Media de Toledo y allí se graduó de Bachiller en 1937. En la Escuela Normal de Toledo alcanzó el título de Maestro Nacional en 1940, y allí conoció a quien habría de ser su amigo y maestro, don Guillermo Téllez, sabio entre los estudiosos de la historia y el arte en Toledo. Se licenció en Derecho en la Universidad Central de Madrid en 1945 y, tras de cumplir el servicio militar como Alférez de Infantería en la Milicia Universitaria, ingresó como Letrado asesor en la Delegación de Sindicatos en 1946. En 1949 ganó plaza de Jefe Técnico del Servicio de Mutualidades Laborales, de donde salió como excedente voluntario en 1970. Entre tanto, había ingresado por oposición en el Cuerpo Superior de Administradores Civiles del Estado en 1948; su primer destino, en Ciudad Real, le permitió conocer a quien sería su compañía constante, su esposa Pilar. Terminó su carrera administrativa como Tesorero en la Delegación de Hacienda de Toledo, donde se jubiló por edad en mayo de 1987; él siempre decía: “me jubilaron”, sin aceptar del todo en su fuero interno que debía dejar su trabajo cuando su capacidad seguía sin merma alguna.
Contrajo matrimonio el día 30 de junio de 1954 con María del Pilar de Mateo García, natural de Piedrabuena (Ciudad Real), Maestra Nacional y funcionaria del Ministerio de la Vivienda. Sus hijos han sido María José; Julio Manuel; María Cristina; Alfonso Luis; y finalmente los dos gemelos, Beatriz y Jorge. Entre los comentarios de los hermanos siempre está presente la imagen de un padre en permanente estado de trabajo, con dos ocupaciones en jornada doble, por la mañana en la Delegación de Hacienda y por la tarde en la Mutualidad Laboral y, en sus ratos de vida familiar, dedicado al estudio, en permanente confección de fichas y redacción de notas, artículos y libros sobre el pasado y el patrimonio toledanos.
En 1966 había recibido una Mención Honorífica del Ministerio de Hacienda. Fue Cronista Oficial de la Provincia por nombramiento de la Diputación Provincial de Toledo; Académico Correspondiente en Toledo de las Reales Academias de la Historia y de la de Bellas Artes de San Fernando; Correspondiente de la Academia de Ciencias de la Invención, Ingeniería e Investigación de México; en el Ayuntamiento de Toledo fue Concejal y Teniente de Alcalde; como Diputado Provincial de Cultura fue uno de los creadores, el primer Vicepresidente y después el Director Técnico del Instituto Provincial de Investigaciones y Estudios Toledanos (I.P.I.E.T.); miembro del Instituto de Estudios Visigótico-Mozárabes de Toledo; Consejero Provincial de Educación y Consejero Provincial de Bellas Artes durante varios años; miembro correspondiente en Toledo del Instituto de Estudio Manchegos; y miembro del Patronato de la Real Fundación de Toledo, de la que recibió un premio de Honor. Está en posesión de la Cruz de Cisneros.
Al ingresar el 10 de mayo de 1964 en la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo, recibió la medalla n.º VIII, sustituyendo a D. José Relanzón García-Criado. Su discurso de ingreso versó sobre “La desamortización de Toledo”, siendo contestado por el M. I. Sr. Dr. D. Francisco Rivera Recio.
En esta Academia desempeñó los siguientes cargos: Censor, elegido el 22 de febrero de 1968, reelegido el 13 de enero de 1975 y reelegido otra vez el 7 de febrero de 1980, hasta el 20 de diciembre de 1984. Entre las dos primeras etapas redactó los nuevos estatutos y reglamento, aprobados por el Instituto de España. A partir del 20 de diciembre de 1984 fue elegido Director, y en el mismo cargo fue reelegido el 9 de enero de 1990, hasta el 9 de enero de 1995, en que renunció a presentarse de nuevo.
En esta Real Academia ha trabajado incansablemente. Ha redactado numerosos informes y propuestas, aprobadas por la Corporación y enviadas a los distintos organismos oficiales para su conocimiento; entre todos ellos destacamos su moción sobre la toponimia de las calles de la ciudad y del polígono industrial, denominado por el municipio como Santa María de Benquerencia, a propuesta de esta Real Academia; el informe a la Dirección General de Bellas Artes sobre el “Inventario Resumido de Monumentos de Arquitectura Militar de la provincia”, así como frecuentes propuestas para la conservación del recinto urbano. Propuso a esta Real Academia la creación de los premios “Gonzalo Ruiz de Toledo” para los edificios conservados, o mejorados en su caso, por sus propietarios y a sus expensas, o bien a las entidades que participaran en su recuperación.
Son innumerables los trabajos, estudios e investigaciones que publicó a lo largo de su vida, la gran mayoría de ellos vinculados a su querida ciudad.
Falleció en Toledo el día 22 de enero de 2011. Descanse en Paz.